FANDOM



Si tus palabras no son más hermosas que el silencio... ¿Por que hablas?
Damien
Como una sombra que se arrastra en las tinieblas sin ser vista ni oída, como un Ángel Oscuro que sólo lleva consigo el silencio absoluto, el Inquisidor Damien es un enigma incluso para la propia Iglesia.

Para contener sus capacidades ha encadenado su cuerpo a una camisa de fuerza repleta de runas de contención y ha sellado sus sentidos. No obstante sus ojos, aunque ciegos, perciben ahora más que los de ningún mortal han visto nunca, iluminados con la claridad de la oscuridad eterna.[1]

Apariencia

Damien es un hombre de piel morena y cabellos castaños. Su extravagante atuendo de Inquisidor es difícil de olvidar para aquellos que llegan a contemplarlo, aunque sus peculiares ropajes corresponden a una necesidad vital para el Inquisidor: Sellar sus monstruosos sentidos para evitar volverse loco.

Personalidad

Damien es un hombre reservado que no disfruta de la compañía de nadie salvo la de Justina. Hace su trabajo con absoluta meticulosidad sin dejarse ver por la gente, eliminando de raíz cualquier problema solo para desaparecer después en las sombras.

Historia

Como una sombra que se arrastra por las tinieblas sin ser vista ni oída, como un ángel oscuro que solo lleva consigo el silencio absoluto, el Alto Inquisidor Damien es un enigma incluso para la propia Iglesia.

Al contrario de lo que muchos piensan, cuando Damien vino al mundo no tenía ninguna capacidad especial. Era un niño normal y corriente, como cualquier otro chiquillo de su edad. Criado en una diminuta aldea cerca de la frontera de Kushistán, una noche él y un grupo de amigos decidieron colarse en unas viejas ruinas de Al-Enneath a causa de una estúpida apuesta. Ninguno de los diez pudo imaginar que la construcción se cerraría y que, durante días, nadie sería capaz de abrir aquellas enormes puertas de metal que conducían a las entrañas de la tierra. Tiempo más tarde, cuando un Inquisidor acudió a investigar los sucesos, dentro de las ruinas encontró los cadáveres de nueve niños y a Damien, casi destrozado, entre ellos. Aunque su cuerpo estaba repleto de heridas que hubieran matado a cualquier chico de esa edad, él seguía con vida y algo en su interior había cambiado.

El alcance de sus sentidos resultaba inverosímil, pues era capaz de oír, ver y sentir mil veces más que un ser humano normal. Además, parecía tener algún tipo de afinidad con la electricidad y podía crear descargas a voluntad con un mero roce de su cuerpo. Pensando que el joven estaba poseído o maldito de algún modo,el Inquisidor decidió llevarlo hasta la ciudad sagrada de Albidion para que fuese concienzudamente examinado. Sin embargo, los sacerdotes y Santos que se ocuparon de él no encontraron ninguna prueba de que algo impío residiera en él.

Pero sus poderes eran demasiado peligrosos como para ser devuelto con sus padres, así que Damien fue conducido hasta Caedus con el fin de recibir entrenamiento como inquisidor. Se apartó al niño de todo contacto, sellándolo en las cámaras más profundas del santuario para evitar que se volviese loco a causa de la agudeza de sus sentidos. Solo en la mayor oscuridad y en completo silencio podía encontrar unos breves instantes de calma. Su relación con los maestros era escasa, pues apenas soportaba compañía salvo al entrenar. Al menos, hasta que apareció “la llorona”.

Cuando llevaba meses encerrado, Damien empezó a oír los llantos de una niña a los lejos. Al principio no le dio demasiada importancia, pues no eran pocos los chiquillos que lloraban al llegar, pero cuando pasaron varias semanas y siguió oyéndola a diario, su interés por la desconocida empezó a despertar. Una noche decidió ir a verla, por lo que se vendó los ojos y salió de su cámara guiado por su sentido del oído. Así fue como conoció a la pequeña Justina, quién, con el tiempo, se convertiría en su única amiga y compañera, y también en el principal motivo para querer alcanzar el título de Alto Inquisidor.

Sin embargo, aún hoy sigue despertándose algunas veces bañado en sudor, incapaz de recordar qué le sucedió en aquella noche fatídica.

Poderes y habilidades

El poder de Damien sobre la electricidad le permite proyectar impulsos eléctricos directamente en el interior de cualquier superficie con la que se ponga en contacto, destrozando a sus enemigos internamente. No hay protección alguna que resista sus ataques y, cuanto más blindado está su adversario, mejor recorre la corriente su cuerpo. Adicionalmente, sus sentidos inhumanos le permiten prever con absoluta seguridad los movimientos de sus adversarios, por lo que es capaz de defenderse y atacar cual maestro sin par. Más ese poder también tiene una seria consecuencia negativa, pues se ve obligado a sellar sus ojos y oídos al igual que a llevar una camisa de fuerza que le impida tocar nada. De no hacerlo así, la sobrecarga de sensaciones sería tan abrumadora que podría llegar a volverlo loco.

Notas y curiosidades

  • Visualmente, su estilo de combate es similar a Hit de Dragon Ball Super, pero usando solo patadas y moviéndose convertido en electricidad. También es similar a Negi de Negima en su pelea contra Rakan, pero a menor nivel.[2]
  • No posee niveles de Tao.[2]
  • Debido a su peculiar estilo de combate, Damien es uno de los pocos Inquisidores que no porta un Legislador en combate. En su lugar, posee un crucifijo sobrenatural que incrementa sus resistencias.[3]
  • A nivel de juego, Damien posee percepción 19, aunque en palabras de AS, para algunas cosas es como si tuviese Percepción 3.[4]
  • Emplea el arte marcial Tae Kwon Do.

Bibliografía

  1. Anima Tactics
  2. 2,0 2,1 Dicho por AS a Grifith
  3. Dicho por AS en los foros antiguos
  4. Dicho por AS a Sadrith
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.