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¿Qué es la verdadera fuerza?

Difícil pregunta, Lin, pero con una sencilla respuesta.

Es lo que posee todo aquel que aguanta más de tres de mis movimientos.

Li Long

Si alguien puede ser considerado la personificación de las artes marciales, ese es Li Long.

Entre los grandes maestros se dice que una persona entre mil puede llegar a ser un buen luchador y una entre un millón tiene el talento para ser un extraordinario maestro. Li Long es uno entre mil millones.[1]

Historia

Pese a que la edad lo ha vuelto sabio y cabal, no siempre fue así. En su juventud aprendió a los pies de los grandes maestros del Maisen, el mayor templo de adiestramiento de Gaïa, y durante años absorbió todo lo que estos podían enseñarle. En menos de una década sus tutores consiguieron inculcarle conocimientos que los mayores luchadores no logran en toda una vida, templando su cuerpo y espíritu hasta convertirse en el mejor de todos los discípulos que recuerda el templo. No obstante, hubo una cosa que ni todos los maestros lograron inculcarle: la humildad. El día que cumplió los ventiún años, Li Long abandonó el Maisen sin mirar atrás, seguro de que allí no tenía ya nada que aprender.

Desde aquel momento, emprendió el camino del guerrero errante. Viajó de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad buscando a los mejores luchadores para enfrentarse con ellos. Muy pronto se ganó una reputación y, tras pocos años, esta se convirtió en leyenda. Cuando llegaba a una población, visitaba las principales escuelas y retaba a sus maestros. Tras derrotarlos con facilidad, si descubría un movimiento o técnica que le intrigaba, exigía al perdedor que le revelase sus secretos. Pronto Varja se le quedó pequeña y viajó por todo el continente, desde las heladas tierras del Norte a los ardientes desiertos del Sur, buscando nuevos rivales a su altura. Se vio envuelto en guerras, conflictos y traiciones, hasta que regresó a Shivat donde, irónicamente, encontró a la horma de su zapato.

En un callejón vacío, abandonado por el tiempo, vio una pequeña tienda de antigüedades que atrajo su atención. La hermosa mujer que le atendió aseguró que tenia lo que esté más deseaba, un enemigo capaz de derrotarle. Pero, para frustración de Long, lo único que le entregó fue un simple libro de cuentos. Enfadado, le echo un vistazo por encima y lo que encontró en él le interesó; hablaba de un lugar en la cúspide de los Picos de Liang donde moraba el Guardián del Cielo, el espíritu mismo de la lucha. Intrigado por el mito, Long viajó por las montañas heladas durante más de tres años, llegando a lugares en donde solo los Kami habían puesto antes su pie. Allí, a medio camino entre el suelo y realidad, se encontró con un Dragón que se presentó a sí mismo como El Guardián. La pelea le resultó decepcionante, ya que pudo derrotar a su oponente con solo setenta y dos movimientos. Airado, increpó a los espíritus, a la mujer que le había entregado el libro y al propio Guardián, por haberle hecho creer que esta patética prueba era el contrincante que le derrotaría. El Dragón rió y le dijo que él no era el enemigo. Long, ansioso, le preguntó dónde encontrarlo, y la enigmática respuesta de El Guardián fue:

-No tengas prisa. Ella te encontrará a ti, te derrotara y te enseñara lo que te falta por aprender.-

Long no entendió entonces aquellas palabras, pues solo el tiempo le enseñaría su significado. Pasado un año, viajando por los caminos se encontró a unos bandidos que acababan de asesinar a un mercader ambulante. Naturalmente acabó con ellos sin problema alguno, pero durante la pelea notó que algo se rompía en su interior. Instantes después comenzó a toser y a escupir sangre, y entonces comprendió la ironía de aquella extraña profecía.

Se estaba muriendo.

En aquel momento, un movimiento furtivo le llamó la atención. Se trataba de dos niños pequeños, Jiang y Lin; los hijos del mercader asesinado. El anciano se acercó a ellos y les miro con detenimiento. Aquellas vidas que había salvado serían su responsabilidad, su orgullo y su legado. Abandonando todo lo demás, dedicó los siguientes años a enseñarles todo lo que sabía y, orgullosamente, ambos demostraron estar a la altura.

Hace unos meses, mientras Long visitaba en solitario el Maisen, la pequeña Lin decidió seguir sus pasos y viajar a occidente en busca de nuevas aventuras. Para empeorarlo, su hermano fue tras ella tratando de traerla de vuelta. Ahora Long, preocupado por sus discípulos (a los que no considera preparados) y sintiendo que su salud empeora por momentos, ha decidido buscarles y completar su entrenamiento… lo quieran o no.

Y pobre de todo aquel que trate de impedirlo.

Poderes y Habilidades

El viejo luchador ha pasado los últimos setenta y seis años desarrollando su estilo de artes marciales, añadiendo las técnicas de aquellos con los que se enfrentaba con un solo objetivo; crear el sistema definitivo de combate.

Curiosidades

  • La pequeña tienda de antigüedades donde Li Long consiguió el libro de cuentos podría tratarse de la Linterna Oscura, un extraño bazar que se encuentra al final de un callejón en Albino (Remo), aunque ha sido vista en distintos lugares alrededor del mundo.[2]

Bibliografía

  1. Anima Tactics
  2. Gaïa Vol. 1: Más allá de los Sueños pg. 100
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