FANDOM



¡¡¡Muerte!!! ¡¡¡Destrucción!!! ¡¡¡Exterminio!!!
Máximo Ligori

Máximo Ligori es el Ejecutor Oscuro del Alto Árbitro Alastor. Vive para obedecerle… y le obedece para matar.[1]

Apariencia

Elevado a la categoría de mito por sus acciones en la guerra, Máximo Ligori es un hombre descomunal que supera los dos metros y medio de altura. Si siempre presente caso con cornamenta y su gigantesca hacha de guerra le terminan de dar el aspecto de un verdadero monstruo de leyenda.

Personalidad

La lealtad de Máximo es solo hacia Alastor. Obedece sus órdenes ciegamente sin escuchar a nadie más, ni siquiera al propio Arconte Supremo. Es cierto que ha colaborado con otros Árbitros temporalmente, pero siempre siguiendo las estrictas indicaciones dadas por su maestro. Nada de esto importuna a Matthew Gaul; al final, en la batalla por las Logias Perdidas, al señor de la Alianza le es suficiente con tener al gigante en su bando.

Historia

Originario de Remo, Máximo nació con dos extrañas protuberancias en la cabeza, por lo que sus padres, asustados por los signos que su hijo presentaba de estar endemoniado, le abandonaron con muy pocos años en el campo. Por suerte para el niño, días después fue encontrado casi moribundo por Vizhael Ligori, un líder mercenario que se encariñó con él y decidió acogerlo. Desde entonces, Máximo estuvo fuertemente ligado a su padre adoptivo, hacia quien sentía una inmensa admiración.

Al crecer, en una banda de mercenarios, Máximo entrenaba a diario para satisfacción de Vizhael, quien comprobó como su protegido crecía hasta adquirir un tamaño y una fuerza colosal; tenía cualidades para ser el guerrero definitivo. Durante sus primeras batallas quedó claro que Máximo había nacido para la guerra. En combate entraba en una especie de trance durante el cual se limitaba a matar, haciendo caso omiso a las heridas que recibía (o incluso aceptándolas con placer). Su cuerpo era tan resistente que ni siquiera necesitaba protegerse.

Trágicamente, la vida de Máximo cambió durante la purga de Remo. La compañía de Vizhael y muchos otros grupos fueron contratados por Maximilian Hess, gobernante de Remo, como apoyo a las tropas del principado, pero no bastó para detener a las fuerzas de Abel. Tras una serie de derrotas, libraron una última batalla en el valle de Arón: cien mercenarios contra más de dos mil soldados imperiales. No pasó mucho antes de que todos los mercenarios estuvieran muertos. Únicamente Máximo permaneció en pie, aunque ya ni siquiera era consciente de estar vivo; desde que vio morir a Vizhael había empezado a matar sin descanso o razón. Su cuerpo ya había recibido decenas de heridas mortales; pero estas no parecían capaces de pararle. Es imposible saber cuánto tiempo estuvo así, matando a todo el que se acercaba.

A la mañana siguiente, el batallón que dirigía entonces Alastor llegó al valle. Miles de muertos cubrían todo el paisaje y solo una figura permanecía en pie apoyada en una gran hacha; un gigante entre cadáveres. Esta visión habría paralizado a un hombre menos pragmático; Alastor solo vio un potencial ilimitado que le fascinó. Se acercó en línea recta, pisando cuerpos y cráneos, hasta llegar junto al titán ensangrentado. Cuando Máximo sintió la presencia de algo vivo a su lado lanzó un certero golpe con su hacha que el Árbitro detuvo con su mano desnuda. El impacto fue tan potente que levantó los cadáveres cercanos y los arrojó a varios metros de distancia, dejando un círculo de terreno cubierto solo por sangre en torno a las dos figuras. Al sentir su ataque detenido “despertó” de su trance, solo para caer inconsciente segundos después. Impresionado, Alastor hizo algo que nunca había hecho: se agachó a recogerlo.

Al despertar, Máximo se encontró al servicio directo del Árbitro Demonio, al que empezó a ver como sustituto de su padre muerto. Siempre había obedecido órdenes, y estaba agradecido de poder seguir haciéndolo. Sin ya un ápice de humanidad, descubrió que su rabia descomunal solo podía acallarse cuando entraba en combate y todos sus sentidos se perdían en la sensación de placer que le proporcionaba exterminad a los demás.

Poderes y Habilidades

Máximo es el contenedor del alma Nephilim de Tasunya Witke, Gran Jefe de Saskewan, la más sanguinaria y brutal tribu Jayán de los tiempos de la Guerra de la Oscuridad. De momento solo ha sido capaz de exteriorizar una fracción del poder latente en su alma, pero no cabe duda de que cuanto más mate y más tiempo pase, su habilidad destructiva no hará más que aumentar.

Bibliogafía

  1. Anima Tactics
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.