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No podemos fallar. Somos las armas del mundo
Zhorne Giovanni

El Sacro Santo Imperio de Abel era, sin duda alguna, la primera potencia cultural, económica y militar de Gaïa.

Historia

Algunos dicen que el mundo está a punto de acabar. Puede que tengan razón.

Ya hace más de una año que todo se ha abocado al Caos. El Sacro Santo Imperio de Abel, antaño un símbolo de poder y estabilidad, ha caído. Roto y fragmentado, las naciones que una vez formaron parte de él ansían el trono vacío y la sombra de una demencial guerra amenaza con engullirlo todo.

Introducción Anima: Gate of Memories

En la actualidad, tras la caída del Emperador, está constituido únicamente por ocho principados, pero todos ellos tienen unas raíces culturales, étnicas y raciales muy similares.

Los territorios del Sacro Santo Imperio están situados en la parte central del Viejo Continente, los cuales tienen, salvo contadas excepciones, un clima y una vegetación similares. Es una zona muy variada, con frondosos bosques, grandes llanuras verdes y escarpadas cordilleras montañosas. En su mayoría son regiones cálidas, con inviernos moderados y espaciados periodos de lluvia.

La mayoría de habitantes de Abel se sienten orgullosos de pertenecer a él, aunque sólo sea por la tradición y avances que ello ha conllevado. Durante años, han podido vivir sin miedo a guerras o hambrunas de una manera próspera y plácida. Cualquier cambio en su vida habitual es algo que les inquieta, por lo que ven con preocupación la actual situación política. 

En realidad, el Imperio es relativamente joven, al menos en comparación con otras culturas de Gaïa. Aunque muchos historiadores fijan sus orígenes inmediatamente después de la muerte de Cristo, el actual Abel tiene escasos rasgos comunes con los legendarios Reinos Santos. Ello se debe a que, durante la Guerra de Dios, la zona fue arrasada casi por completo por los ejércitos de Rah. Éstos redujeron prácticamente a cenizas todas sus ciudades. Por esa causa es más fácil afirmar que el Imperio se construyó a partir de los millones de refugiados que se asentaron en la zona tras la guerra.

Política

La política del Sacro Santo Imperio de Abel mantiene intactas las viejas tradiciones que se establecieron cinco siglos atrás. Elisabetta Barbados reúne, en su persona, todo el poder político y religioso, aunque cada principado es virtualmente independiente. La Emperatriz, como suprema autoridad, tiene la capacidad de disponer y mediar en cualquier asunto de sus súbditos, lo que incluye las decisiones de los grandes señores. No obstante, es habitual que deje una amplia libertad de actuación a los dirigentes de cada territorio, interviniendo solo cuando lo considera estrictamente necesario.

Todos los gobernantes de los principados apoyan abiertamente a Elisabetta y la consideran la legitima heredera del trono de Abel. En consecuencia, harán lo que puedan para ayudarla a reconstruir el Imperio y devolver su gloria de antaño, con la esperanza de tener algún día un lugar privilegiado en él.

Las relaciones son muy tensas con los principados y reinos que se han rebelado o declarado independientes. Oficialmente, el Imperio sigue considerándolos parte de la Sacro Santa Corona. La realidad es que actualmente no tiene el menor control sobre ellos. Está situación se vuelve especialmente problemática en lo referente a Togarini y la llamada Alianza Azur, quienes se oponen abiertamente a Abel.

En los últimos meses, Elisabetta ha dispuesto un edicto imperial que permite a una persona declararse atea (aunque sigan sin aceptarse otras religiones de manera oficial), lo que también ha supuesto cierto rechazo por parte de la Iglesia, y un pequeño cisma con el Sumo Arzobispo Magnus, quien sigue sin declararse en favor o en contra de la niña Emperatriz.

Poder militar

Aunque cada señorío suele tener su propio ejército de diferente tamaño, la mayor fuerza militar del Imperio se encuentra en la figura del Señor de la Guerra y sus regimientos, que se hallan situados a lo largo de todo el Sacro Santo Imperio. El Señor de la Guerra es el supremo general de los ejércitos de la Emperatriz, y es el encargado de mantener la seguridad y la cohesión de Abel ante toda amenaza. Rara vez media en disputas internas, aunque suele vigilar que, cuando éstas se den, ningún señor incumpla los principios impuestos por su señora. En la antigüedad, antes del desmembramiento del Imperio, eran comunes las guerras internas entre los diversos principados, pero los enfrentamientos tenían como árbitro a un Señor de la Guerra y se prohibía dañar a poblaciones o civiles. Una vez que un bando había tenido suficientes pérdidas o lograba el objetivo marcado por el Imperio, se declaraba el fin de la disputa.

Si fuese necesario, sumando los regimientos del Señor de la Guerra, los ejércitos privados de cada principado y las fuerzas de la Orden del Cielo, el Sacro Santo Imperio podría disponer de alrededor de un millón de soldados, sin duda la potencia militar más grande toda Gaïa. No obstante, a causa del enorme territorio que cubre y los recientes incidentes, sus tropas están ligeramente desorganizadas en la actualidad.

Legalidad

El sistema legal del Sacro Santo Imperio es extremadamente avanzado, con leyes que se caracterizan por sus grandes progresos entre los distintos estamentos (lo que se traduce en un tribunal especializado para la clase noble y otro para el clero), las leyes son considerablemente justas y presumen la inocencia de las personas. La pena de muerte está abolida en la mayoría de territorios, salvo para los delitos de alta traición y graves penas eclesiásticas. Sólo, a veces, en los crímenes más terribles, un tribunal puede instar a un decreto imperial para solicitar la ejecución de un condenado.

Fuentes

  • Anima: Beyond Fantasy. Gaïa: Más allá de los sueños.
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