FANDOM


Selene es una refinada secta de asesinas que desde hace siete siglos lleva realizando su labor de una manera aterradoramente efectiva. Sus miembros son siempre mujeres de gran belleza que se valen de su apariencia y habilidades sobrehumanas para ejecutar efectivamente sus encargos. Se llaman así mismas hermanas, aunque entre ellas no existe ningún lazo de sangre. Trabajan en las sombras, sin importarles si sus víctimas son humanos o criaturas sobrenaturales, siempre que sus clientes puedan pagar los elevados honorarios que reclaman por sus servicios.

Las agentes de Selene son mercenarias capaces de realizar cualquier tipo de trabajo. Por regla general, se dedican a asesinato, pero en muchas ocasiones también son contratadas como guardaespaldas o espías. La única forma de reconocerlas es porque llevan un diminuto amuleto de plata en forma de estilete, que les permite distinguirse como hermanas. La mayoría de sus miembros son de origen humano, aunque existen unas pocas hermanas que pertenecen a otras razas. La líder de la secta es una Sylvain que tiene ya más de setecientos años, pero que gracias a rituales sobrenaturales ha conservado la juventud. Responde al nombre de Alaxa, y es la única que tiene autoridad sobre la demás. El principal objetivo de la organización es sobrevivir, para lo que desean obtener todo el poder que les sea posible.

La secta escoge a sus miembros entre niñas huérfanas que tengan menos de ocho años. Si la pequeña está sola y tiene la caracterícas apropiadas (ser atractiva y tener talento natural para la lucha), se la conduce la isla de Selene, donde es adiestrada en sus doctrinas y artes. En algunas ocasiones, una hermana puede decidir enviar hasta allí a su propia hija si lo desea. Se llama adeptas a las jóvenes agentes que aún no han dominado completamente las habilidades de la orden. Las adeptas están bajo el control directo de Alaxa, quien puede asignarles misiones para perfeccionar sus pericias en la lucha y en el asesinato. Cuando creen estar preparadas, son sometidas a una prueba para obtener el título de hermana, y a partir de ese momento tienen la capacidad de dejar la isla cuando deseen y salir al mundo.

Una hermana de Selene goza de completa libertad para hacer lo que quiera, sin la obligación de responder ante la organización por sus actos. Únicamente están sometidas a tres reglas que han de seguir necesariamente. Para empezar, deben de mandar a la mitad de la secta la mitad de todo el dinero que ganen como mercenarias y asesinas, para asegurar así la supervivencia de la orden. En segundo lugar, no se les permite bajo ninguna circunstancia matar a otra hermana. Si dos agentes tienen misiones antagónicas, se enfrentarán si no hay más remedio, pero la que pierda está obligada a admitir su derrota y retirarse del lugar. Finalmente, tienen que ser excepcionalmente celosas en sus secretos, pues está completamente prohibido revelarlos. En ningún caso divulgarán la ubicación de su isla, ni tampoco pueden adiestrar a nadie en sus artes, en especial si es un hombre. Si se diera el caso, la hermana será tachada de traidora y la secta les buscaría a ambos para eliminarles.

Un miembro de Selene puede vivir su vida libremente si por lo menos ha conseguido diez mil escudos de oro para la orden. En algunas ocasiones, forman una familia y abandonan su estilo de vida. En estos casos, solamente están obligadas a seguir las tres normas de la organización si quieren que se las deje en paz. Corrientemente, muchas de ellas desprecian a los hombres y prefieren emparejarse con mujeres, aunque esta manera de pensar no es compartida por todas las hermanas.

Las agentes de Selene son las asesinas más perfectas que nadie pueda imaginar. Aunque prefieren el subterfugio, son capaces de ejecutar abiertamente a sus víctimas incluso si para ellos deben pasar por encima de una batallón entero. Habitualmente, emplean su enorme belleza como arma, seduciendo a sus víctimas masculinas hasta que bajan la guardia y pueden asesinarles sin problemas. Por lo general son unas amantes expertas, capaces de satisfacer en el lecho tanto a hombres como mujeres. Pero esta no es su arma más terrible. Todas las hermanas son cambatientes excepcionales, dotadas de habilidades muy por encima de lo humano. Son expertas en su estilo marcial y han desarrollado al máximo sus habilidades del Ki. Por lo general, conocen varias Técnicas de combate propias de la orden. Sus armas preferidas son los estiletes, que lanzan a distancia con una precisión aterradora, los cuales suelen estar impregnados con veneno de cobra blanca para asegurar la muerte de sus víctimas.

Aunque no son conocidas por la gente, gozan de cierta reputación en los bajos fondos y en el mundo oculto, y son respetadas incluso por criaturas sobrenaturales. Actualmente se desconoce el número preciso de miembros que tiene Selene, pero se calcula que rondarán entre los doscientos y los trescientos. La organización tiene algunos contactos con Sol Negro, Samael y los consejos de comerciantes de las ciudades de libre comercio, para quienes trabajan en algunas ocasiones como guardaespaldas.

Sus orígenes

El origen de Selene era radicalmente opuesto de aquello en lo que hoy se han convertido. El nacimiento de la orden se remonta a épocas muy anteriores a Cristo. En un principio fue desarrollada por un minonitario grupo de mujeres Duk´zarist que seguía la filosofía de la señora de la luna, cuyo fin era alcanzar la perfección física y espiritual. Tras la Guerra de la Oscuridad, las hijas de Selene, en un grupo muy reducido que apenas llegaría a un centenar, se encontraron ideológicamente apartadas de su pueblo. Abandonaron su cultura y ayudaron a toda aquella mujer, sin importar a qué raza perteneciera, que estuviera dispuesta a estudiar su filosofía. Y no serían pocas las que se les unieran. Al final, tomaron la decisión de establecer una colonia en un pequeña isla en lo que hoy conocemos como el Mar Interior, a la que bautizaron precisamente Selene. El tiempo pasó, y aunque su número era pequeño, vivieron siempre acorde a sus ideas cultivando cuerpo y mente. Como un juego para ejercitarse, desarrollaron un complejo estilo de combate que se convirtió en una de las mejores artes marciales existentes, la cual les permitía defenderse en situaciones de peligro. Desgraciadamente, cuando miles de años después Rah comenzó la Guerra de Dios, vio sus doctrinas demasiado parecidas al concepto de religión que él pretendía destruir, y ordenó que exterminaran completamente a todos sus miembros. A pesar de los grandes conocimientos en lucha que poseían, aquella isla pacífica probó no ser rival para los ejércitos combinados del Señor de Judas.

Las únicas supervivientes fueron un pequeño grupo de jovencitas que se habían ausentado en una misión encomendadas por una de sus maestras. Al regresar, a su alrededor sólo encontraron sangre, dolor y muerte en el lugar al que habían llamado hogar. Por aquel entonces, Alaxa sólo era una niña, pero incluso ella pudo sentir toda esa desesperación. Con lágrimas en los ojos, juraron que su orden sobreviviría como fuese necesario, incluso si tenían que descender a los profundidas del infierno para conseguirlo... Y así lo hicieron. De la muerte surgió una nueva Selene, y la muerte les acompañaría en su camino para siempre. A partir de ese momento, invirtieron los principios básicos de su filosofía y su entrenamiento se convirtió en un arma letal. Durante años, se movieron en las sombras, no permitiendo que nadie conociera su existencia. Sin embargo, su objetivo era reconstruir su orden, y para eso necesitaban unos medios que no tenían a su alcance. Para conseguirlos, vendieron sus servicios al mejor postor, unas habilidades que en ese periodo de caos era muy necesitadas para establecer un nuevo régimen. Poco a poco se sumieron más en las tinieblas, hasta convertirse en las asesinas que son en la actualidad.

La isla de Selene

La isla de Selene es la única sede de la secta, que se encuentra en una pequeña isla del Mar Interior prácticamente inaccesible. Es un verdadero paraíso donde está edificado el Templo de la Luna, lugar en el que son entrenadas las agentes más jóvenes de la orden. Desde allí se coordinan las misiones de las adeptas y se vigila que ninguna hermana incumpla los principios de la sociedad. Gracias a la enorme capacidad económica que poseen, el templo goza de cualquier recurso necesario y la orden nunca escatima en gastos a la hora de equipar a sus miembros.

Las jóvenes que viven en el Templo de la Luna son muy felices por estar en la isla, ya que sus maestras y la propia Alaxa las tratan como la familia que las niñas nunca tuvieron. Las instructoras son normalmente hermanas cuya avanzada edad les permite ejercer correctamente su labor, pero que en lugar de iniciar una nueva vida, prefieren regresar a Selene y hacer lo que puedan por las más jóvenes.

En la isla, Alaxa vela por la seguridad de su orden, protegida por cuatro de las mejores hermanas. En ocasiones muy inusuales, puede mandar llamar a toda la sociedad convocando una reunión, aunque es un acto poco común que sólo ha realizado cinco veces a lo largo de siete siglos.

Kali, la ejecutora

En el caso de que algún miembro de Selene traicione a la secta, Kali, la hija de Alaxa, tiene asignada la labor de encontrarla. Ella es la ejecutora.

La cazadora no ejecuta a sus compañeras simplemente por no pagar las cuotas establecidas. Para que se vea obligada a actuar, debe tratarse de una renegada que haya traicionado directamente los principios de la organización o revelase alguno de sus secretos. También se pone en acción en el caso de que un hombre haya aprendido los secretos de sus artes y sea lo suficientemente poderoso como para haber acabado con la asesina que se los descubrió.

Selene y el culto de los Ascendidos

El culto de los Ascendidos fue una religión breve vida que, durante la Era del Caos, logró reunir a un importante número de seguidores. Según sus premisas, los mortales podían conseguir suficiente poder para convertirse en dioses, y aquellos que lo lograban eran llamados "Ascencidos". En virtud de los escasos relatos históricos que se conservan, hubo al menos una veintena de Ascendidos. La gente elegía a uno de ellos como figura ideal y trataba de imitar su vida con detalle, esperando convertirse en criaturas divinas a su vez; a esa manera de vivir se la denominaba "El camino de la Ascensión"

De todos los Elevados, la más conocida en la actualidad es Selene, Diosa de Luna. Otro que obtuvo bastante reconocimiento (pero que no viene al tema) fue Markushias (santificado ahora por la Iglesia cristiana), un ser que defendió Eien Phaion Seimon de los ejércitos del Emperador Amaterasu no Mikoto.

Bibliografía

  • Core Exxet
  • Gaia: Más allá de los sueños
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.